El BURKA IDEOLÓGICO de la MUJER

¡Hola a todos!

En esta entrada hablaremos de otro de los capítulos del libro de Correa "Imagen y control social". En esta ocasión haremos referencia al capítulo 6 de dicho libro, el cual lleva por título: "De todos los burkas visibles e invisibles".

Lamentablemente, muchos tipos de burkas afectan a las personas en el mundo. Uno de ellos es el burka ideológico, social e histórico que ha perseguido a las mujeres a lo largo de todos los tiempos, una de tantas intolerancias a las que nos vemos exhibidas. 

Como recoge Correa (2011) en este capítulo, la razón de este burka se encuentra en "los sedimentos antropológicos y religiosos sobre los cuales hemos cimentado nuestra civilización". Desde los inicios, el androcentrismo ha dominado el orden social. Este consiste en "considerar al hombre como el centro del universo, como la medida de todas las cosas, como el único observador y evaluador válido de todo cuanto existe y acontece en el mundo, como el único capaz de dictar leyes, de imponer justicia y de gobernar el mundo" (Correa, 2011, p. 6). Son múltiples los escenarios en los que el hombre domina, como sostiene Correa (2011): la familia, la escuela, la Iglesia o el Estado, entre otros. En todos ellos, se refuerzan y reproducen las relaciones de poder y las diferencias entre los hombres y las mujeres. 

Resultado de imagen de ama de casa

También han sido múltiples los puntos importantes en la Historia, los cuales han sido decisivos para la posterior dominación masculina, como el descubrimiento de la agricultura, el Código de Hammurabi, la aparición de la propiedad privada o la guerra como actividad expoliadora, tal y como recoge Correa (2011). Poco a poco, se fue apartando a la mujer de la cultura, del ciclo productivo, de la religión; para que así su supervivencia dependiera exclusivamente de su varón.

Así, nada es para nosotras, todo es para ellos y nada es para las personas. Las pinturas de desnudos femeninos para ser admiradas por ellos, el espejo para vernos más bellas a ojos de ellos, amas de casa fieles a ellos. De todo ello se deduce, como sostiene Correa (2011), que los modelos y valores masculinos han dominado el mundo y todo ello ha favorecido la explotación de la mujer en la estructura familiar. No nos engañemos. Aunque algunas hayan logrado un trabajo remunerado y salir de su "cárcel", no han adquirido independencia, sino que ahora tienen una doble jornada de trabajo, en la mayoría de los casos, o han delegado en personal de limpieza, en otros.

Pero, ¡cuidado! Las mujeres, como apunta Correa (2011), siempre hemos sido un grupo humano en riesgo. Por ello, ¡estemos alerta! Son muchos los ámbitos a transformar, pero podemos empezar, todos, por cuidar ciertas frases o palabras que decimos, a veces sin darnos cuenta, que están ancladas en lo más hondo del androcentrismo. Y es que, "harán falta muchas generaciones para desterrar de nuestro subconsciente colectivo tanta marea negra de intolerancia hacia la mujer" (Correa, 2011, p. 21).

Finalmente, me quedo con este párrafo del capítulo para que podamos reflexionar sobre ello:

"La escuela debería enseñar a pensar, más que enseñar lo que otros y otras ya han pensado, enseñar a cuestionar lo evidente en vez de enseñar a obedecer sumisamente, enseñar a conseguir la autonomía personal de la realidad en que se vive asumiendo una actitud transformadora" (Correa, 2011, p. 9).

Ah, y no olvidemos el papel que los medios de comunicación de masas han tenido en todo ello, como aliados de la normalización y de la aceptación de una realidad inaceptable que sigue presente en nuestros días.


Referencias bibliográficas:


CORREA, R.I. (2011): "Imagen y control social. Manifiesto por una mirada insurgente". Barcelona: Icaria.

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