Somos EMOTIVOS antes que RACIONALES
¡Hola a todos!
Volvemos a analizar otro interesante artículo. Esta vez se trata "Del razonamiento argumental a la retórica de las imágenes", escrito por Correa en 1999.
En dicho artículo el autor nos muestra cómo la publicidad ha cambiado a lo largo del siglo XX. Antes, la presencia de texto escrito en la publicidad era mayor y la imagen sólo ejercía una función auxiliar. En cambio, en la actualidad, la función de la imagen es esencial, buscando la emotividad más que la racionalidad. Antes se buscaba vender mercancías, ahora nos vale con vender deseos: "pies bonitos por zapatos, figuras elegantes por vestidos, exclusividad por imagen de marca, cuerpos perfectos por alimentos y dietas..." (Correa, 1999, p. 195).
Correa (1999) recoge como estamos continuamente bombardeados por imágenes, las cual nos lleva a una "percepción acelerada, igualitaria y redundante" (Correa, 1999, p. 192). Todas estas imágenes se construyen a partir de un lenguaje retórico, que tiene como fines orientar y convencer a las personas hacia el consumismo, "una especie de 'catecismo visual'" (Correa, 1999, p. 192). Además, el lenguaje de las imágenes es universal, llega a todos los habitantes del planeta, a todos los consumidores en potencia. Antes, con el texto, la llegada de la persuasión estaba condicionada por el idioma, por el entendimiento.

Nos recuerda también el autor como el lenguaje de la imagen ha sido siempre utilizado por los opresores para dirigirse a los oprimidos, los dominados, los débiles, para controlarlos socialmente; mientras que la palabra escrita era reservada para las élites.
En suma, la imagen publicitaria, apoyada en los estereotipos, nos ha convencido y persuadido tanto, que ha logrado mermar nuestro razonamiento, nuestro juicio crítico, nuestra capacidad intelectual, como recoge Correa (1999). Y es que ahora prima la estética sobre la ética, la emoción sobre la razón, la imagen sobre la palabra.
Referencias:
- CORREA, R.I.: "Del razonamiento argumental a la retórica de las imágenes". Comunicar 12, 1999; pp. 191-197.
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