¿Valió la pena el espectáculo?
¡Hola de nuevo!
En esta entrada voy a analizar otro artículo de prensa relacionado con el anteriormente expuesto: "Televisión caníbal", publicado por El País el 21 de diciembre de 2011.

En dicho artículo se expone la polémica ocurrida en Holanda en un programa de televisión de la cadena BNN en el que dos presentadores comieron carne humana. ¿Por qué hacer tal acción en una sociedad que no está acostumbrada a ello? ¿cuál era su objetivo? Conseguir aumentar las tasas de donantes de órganos.
Antes de la emisión ya se quiso generar cierta inquietud exponiendo que era un fraude, que lo hacían para alertar a los espectadores sobre la falta de donantes en Holanda. Pero, al final de su emisión se mostraron las cicatrices de los presentadores en sus cuerpos, junto con imágenes de la aceptación de los presentadores de acudir al cirujano.
¿Por qué lo hicieron así y no de otra forma? Para generar la mayor expectación mediática posible. Para generar emociones y reacciones, da igual si a favor en contra. Sólo así conseguirían sus objetivos: aumentar la audiencia del programa, aumentar el número de donantes y que se hable de ello y de ellos, que no sea una noticia más, ya que tal y como se recoge en el artículo "con la carne humana la polémica está siendo mayor".
Tanto en este artículo como en el de las Pussy Riot se busca conseguir la mayor difusión posible y para ello juegan con la sorpresa, la producción de espectáculo, no ser un acontecimiento más sino generar emociones y reacciones, conectando aquí con la dualidad razón-emoción que Correa recoge en su libro "Imagen y Control Social".
Referencias:
- EL PAÍS: "Televisión caníbal", por Isabel Ferrer el 21 de diciembre de 2011.
Comentarios
Publicar un comentario