Un descubrimiento inesperado
¡Saludos a todos!
Sigamos con el análisis del libro "Imagen y control social" de Correa, esta vez con el capítulo 7: "Imágenes humanas de lo divino".

Andaban los primeros cristianos perdidos creyendo en un ser extracorpóreo, que vivía en el cielo, mientras estaban en las catacumbas romanas. Inexplicablemente para nosotros ahora, no querían plasmar lo que tenían en sus mentes religiosas en ningún lugar. Pero, también sabían que, sin identificarse, no se iban a reconocer a sí mismos y menos lo harían los "Otros". Aún no eran conscientes del enorme poder que estaban a punto de descubrir: "el poder adoctrinador de la imagen" (Correa, 2011, p. 171). Pero, poco a poco "se van percatando que un uso 'didáctico' de ciertas imágenes devotas, acompañadas de una piadosa prédica, suelen servir de difusión del evangelio" (Correa, 2011, p. 171). Debido a este descubrimiento, empezaron a utilizar la imagen "como arma de persuasión, de legitimación o de glorificación" (Correa, 2011, p. 171).
Pero, ¿por qué esas imágenes tuvieron ese gran poder? ¿Por qué sirvieron como herramienta de control social? Pues porque conectaron con lo menos reflexivo de sus receptores, con sus emociones y, además, porque "se enfrentaban a un público sin posibilidad de relativizar el mensaje" (Correa, 2011, p. 172), sin posibilidad de interpretar lo que recibían y, sin ni siquiera el conocimiento de que podían interpretarlo. Esas imágenes se fundamentaban en "la unificación de las miradas para conseguir el control de los espíritus" (Correa, 2011, p. 181), prentendiendo así homogeneizar a sus fieles.
Para aumentar el poder de esas imágenes, se acotaron sus límites y se censuraron las que se salían de la norma y entraban en la disidencia. Así, como expone Correa (2011), se prohibieron los temas laicos en las iglesias, se aumentó su presencia en los muros de las iglesias y catedrales y se estereotipó la imagen de Jesucristo, siempre ario y de raza banca; era una forma rápida y eficaz de llegar a los fieles y adoctrinarlos. Pocos podían ya escapar si ya estaban dentro.
Pero algunos si lo hicimos, si lo hicieron. Y es que, "la Iglesia no alcanza a evitar, gracias a Dios, que se interrogue a ese mismo dogma" (Correa, 2011, p. 183). Así, observamos en nuestros días, dependiendo del ojo con el que se mire, claro está, que las imágenes religiosas han perdido gran parte de su efecto adoctrinador, lo sabemos ahora nosotros y lo saben ellos, en nuestra mano está seguir reduciéndolo. Y, para ello, debemos poner nuestro foco en la recepción, tal y como expusimos que sugería Eco en su artículo "Para una guerrilla semiológica" en una de nuestras anteriores entradas, introduciendo "una dimensión crítica en la recepción pasiva", retomando así "la responsabilidad individual", nuestra voluntad, nuestra actividad.
Referencias:
- CORREA, R.I. (2011): "Imagen y control social. Manifiesto por una mirada insurgente". Barcelona: Icaria.
Referencias:
- CORREA, R.I. (2011): "Imagen y control social. Manifiesto por una mirada insurgente". Barcelona: Icaria.
Comentarios
Publicar un comentario